Aplasta las cuatro mitades de pechugas; si son chicas sirve una por persona.
Salpimiéntalas y pásalas apenas por harina; dorarlas con mantequilla, a fuego vivo, de ambos lados. Báñalas con el coñac y enciéndelo, o con el vino blanco, dejando evaporar éste antes de agregar unas cucharadas de caldo para terminar la cocción y disolver lo adherido al fondo de la sartén.
Por otra parte pon los quesitos, cortados en tiritas, en una cacerolita, con la manteca, la leche o crema y pimienta; revuelve sobre fuego suave hasta formar una crema, agregando alguna cucharada del jugo de cocción de las pechugas para darle la justa consistencia y ¡listo para servir!
Cubre las pechugas con esta crema y pásalas por horno caliente antes de servirlas.
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